Celebrando a Django

Celebrando a Django

Celebrando a Django

Ayer día 23 de Enero se cumplían 108 años del nacimiento del gran guitarrista y compositor Django Reinhardt. Como pequeño homenaje y agradecimiento a tantas horas de disfrute escuchando y bailando su música, le dedicamos unas líneas en esta ocasión desde nuestro blog.

Django nació en Liberchies (Bélgica) en 1910, pero su infancia transcurre en un campamento gitano (su etnia de origen) a las afueras de París. Allí, a los 12 años empieza a tocar su primer instrumento musical: un banjo regalado por un vecino suyo impresionado por el fuerte interés del niño por la música. El joven Jean Reinhardt, apodado Django, aprendió a tocarlo copiando a los músicos que le rodeaban en su bohemio entorno, y rápidamente empezó a participar en conciertos de distintas formaciones de la escena parisina. Django demostró desde el principio tener un talento y una motivación fuera de lo normal respecto a la música.

El 26 de Octubre de 1928 se produjo un hecho que marcaría la vida de Django, su carrera musical, y la historia de la música. Con 18 años, el joven artista volvía de madrugada a su casa-caravana después de una actuación. El vehículo estaba en ese momento lleno de flores de celuloide de la mujer de Django, que pretendía venderlas al día siguientes. Django creyó entonces oir un ratón, y comenzó a intentar darle caza, para lo cual tuvo que encender una vela, ya que era noche cerrada. La fatalidad quiso que una de las flores de celuloide prendiera y se desatara un pavoroso incendio que estuvo a punto de costarle la vida a él y a su mujer. Django protegió sus cuerpos como pudo, y salvó su vida y la de su mujer. Pero sufrió quemaduras muy graves en gran parte de su cuerpo, y tuvo que pasar después más de un año ingresado y en recuperación. La mitad de su cuerpo presentaba quemaduras graves, y lo que fue más dramático para el guitarrista: su mano izquierda había quedado muy afectada. Sus dedos meñique y anular quedaron permanentemente recogidos, al contraerse sus tendones por efecto del fuego, imposibilitándole tocar la guitarra en la manera en la que lo había hecho hasta entonces.

Y aquí es donde el genio, el amor por la música, la determinación, la disciplina, y, por qué no decirlo, la tozudez del gigante gitano se imponen a la tragedia, dando como resultado de un hecho fatal la consecuencia maravillosa del nacimiento de uno de los más grandes guitarristas de la historia. Django no se rinde, Django vuelve a coger su guitarra, y se inventa literalmente una nueva técnica de digitación basada fundamentalmente en sus dedos pulgar, índice y medio (los que le quedaban sanos), y en la posición inerte de sus dedos anular y meñique, que le catapulta al estrellato más absoluto de la música manouche, también llamada Gipsy Jazz.

A partir de ahí, Django desarrolla su carrera bajo la influencia de la música jazz americana. En 1934 comienza un proyecto con Stéphane Grapelli al violín llamado Quintet of the Hot Club of France, donde se crea el mítico lazo entre ambos músicos, que dará frutos tan gloriosos como el Minor Swing, Coquette, etc… ¡Cuántas veces los hemos bailado! ¡Y cuántas veces más lo haremos!

Al llegar la Guerra Mundial, el quinteto se disuelve, y posteriormente Django toma otros caminos musicales. En un cierto momento, deja de lado su inseparable guitarra manouche, y se centra en la guitarra eléctrica, jugueteando con los ritmos bop de moda en el jazz de la época. En los años 40 llega a formar parte como solista de la Big Band de Duke Ellington, época en la que no brilla especialmente.

Django con Duke Ellington. Muchos kilates en una sola foto (fuente: Wikipedia).

A partir de mediados de los años 40, Django y Grapelli se vuelven a reunir, comenzando una etapa en la que redirigen sus nuevas influencias bop hacia la senda del swing tradicional donde ellos destacaron especialmente.

Django nos dejó el 16 de Mayo de 1953, a la edad de 43 años, pero sigue muy presente en cada concierto, fiesta, o reunión de aficionados al swing, donde inexorablemente sonará alguna versión de las maravillosas piezas que nos regaló.